Las miniaturas electrónicas han posibilitado el nacimiento de una nueva sociedad. Son seres ensimismados en aparente éxtasis ultramundano, la mirada perdida al frente... Ora sonrisas, ora aspavientos, contorsiones, explicaciones al viento (Blowing in the wind)...
Ya no es necesario hablar al vecino, enzarzarse en profundas discusiones de ascensor, saludar a conocidos por la calle.
Un paso definitivo consistiría en aumentar la duración de las baterías: a mayor autonomía, menor fricción... y conflicto. Todavía hay esperanza, pues.