domingo, 12 de abril de 2009

JR


JR, tiempo atrás, montó una banda que recrea grandes éxitos del pop de los años 80. Ya sabes... que si "Los Zombies", "La Guardia", "Alaska", "Los Elegantes"...

Comenta que a veces, durante una actuación, se siente transportado a esa época, desaparecen veinte años de un plumazo, y le embarga la levitación propia de la postadolescencia (suponiendo que los músicos superemos alguna vez la pubertad, tal y como la entiende el resto de los mortales)...

En una de esas, tras terminar -eufórico- un pase con la canción de "Polansky y el ardor" titulada "¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?", se le acerca una jovenzuela neumática, psicalíptica, sonriboquiente y tras el consabido "bla, bla, bla... que bien, como mola" (JR subiéndose); de repente, le espeta: ¿qué es eso de la urs?

¡Shock...!

En apenas un segundo, cuatro lustros, cayendo a plomo sobre JR, le trasladaron al lunes siguiente y a su trabajo portuario. Eso sí, con cariño recordó las dos criaturas que le esperaban en casa y a la que fué su novia y con la que ahora comparte libro de familia...

No estuvo mal, pensó.

lunes, 9 de marzo de 2009

Los Fisher

Ayer me dieron las cuatro de la madrugada viendo morir uno tras otro a todos los Fisher y a su círculo de amigos. Fue triste. Muy triste.

Durante estos dos meses que hemos compartido, me recordaron cosas que había olvidado y me mostraron otras que desconocía, o que hasta ahora no habían despertado mi atención. Aún sigo alicaído, pero es esa tristeza "comprensiva" que me envuelve cuando veo, con la mente limpia y los ojos transparentes, el camino que seguí y todas las decisiones que lo posibilitaron.

Hoy es uno de esos días en que no me puede atormentar la falta de inteligencia, las nulas capacidades, los lamentos o las renuncias.

Estoy sentado, frente al ordenador, respirando con dulzura cada leve voluta de incienso que me llega, y recordando que esta mañana, desde la ventana del trabajo, he visto salir al recreo a los niños con discapacidades físicas.

Es imposible que haya una razón para todo. ¿Qué pútrida justificación puede dar sentido a que un niño tenga que arrastrarse, o a que un hombre bueno sufra?

Si no hay explicaciones es que todo es casual y si todo es casual... Se acabaron las preguntas.

martes, 3 de marzo de 2009

La vida alrededor

Ya no miro alrededor. Me cansé de ver zafiedad y escombro. Me marean la basura y las miradas, los gestos y las palabras.

Tampoco miro hacia adentro. Me asustan mis gritos y los pobres deseos que alientan los días.

Tráfico, pantallas, consignas, café de sueño...