martes, 23 de febrero de 2010

Go back to home

Eché un vistazo hacia arriba y allí estaban, bastante parecidos a como cuando -asilvestrado- los recorrí de pequeño. Ahora han instalado unos "molinillos" de esos ecológicos que contaminan visualmente los recuerdos, pero siguen siendo mis montes y, al fin y al cabo, ¿qué no se ha contaminado?

A sus pies, el cementerio, y, atravesando la carretera, el tanatorio desde cuya puerta de entrada estoy viendo amanecer. Llegué a las cinco de la mañana y todo estaba tranquilo. Tranquilo hasta para un tanatorio, quiero decir. La verdad es que últimamente paso demasiado por aquí, pero al menos estoy "en paz" y puedo practicar uno de mis deportes favoritos: echar la vista atrás...

Lo sabe poca gente, y no porque carezca de importancia, sino porque a nadie importa, pero es una realidad que el tío Paco fue el que me enseñó a montar en bici. Ni corto ni perezoso me subió en la Torrot color calabaza y me tiró por la calle Padre Manjón cuesta abajo. Los frenos estaban muy duros y no sé si llegué a darme una leche, pero aquella mañana de sábado puede decirse que me inició en el noble deporte del equilibrio sobre ruedas. ¡Gracias!

Tampoco olvido todas la veces que en verano nos llevó a la playa. Unas veces íbamos en el Symca 1000 azul, y otras, temprano, nos subía al camión de reparto, se dirigía a algún lugar del Mar Menor, bajábamos dando brincos, él marchaba a trabajar y ya entrada la tarde pasaba a recogernos para, requemados y agotados, devolvernos a casa.

Siempre me pareció buena persona. Nunca me riñó o dijo una mala palabra. Era moreno, fuerte, trabajador, amable y, si existe algún circo después de éste, supongo que irá a la tribuna preferente. Se lo ganó el día que nos puso a mis primos y a mí de catadores al final de la cadena de producción de la fábrica de gaseosas.

jueves, 11 de febrero de 2010

Como la vida misma

Obligados a seguir una dirección, pero sin instrucciones complementarias. ¿Sí, no, con precaución...? ¡Qué bonita metáfora! Además, los semáforos ya no van con tres bombillas como antes. Si se fundía una, por deducción, podía saber si sí o si no, pero, ahora, en la era del led, todo es confusión: multitud de pequeñas lucecitas todas encendidas, pero no del todo ¿Cada punto luminoso será un camino? No todos brillan con igual intensidad... ¡Voto a bríos, cuanta duda!

domingo, 20 de septiembre de 2009

Cuidado con Dios

Sí, pongo el nombre con mayúscula por miedo, duda y esperanza. ¿Quién le dio vida? Evidentemente no lo sé. Y lo que es peor-mejor, cada vez me importa menos. ¿Quizá las buenas personas, conscientes de que frenar al perverso sólo era posible implantando la duda justiciera celestial en su cabeza?

¿Para ayudar a los pacatos, a los tristes y desheredados, a los suicidas con fundamento; a los que no comprenden?

¿Porque no serían los ruines, los traidores y los crueles, como tabla de salvación para su conciencia? ¿Verdad?

No, estos seguro que no. La culpa nos llega a través de la religión que dice hablar en su nombre. Sin Él, todo es supervivencia y a ella hemos de supeditarnos. Por tanto, todo lo que nos mantenga con vida es correcto.

Puede que fueran los débiles, optando por la obligada cobardía y la bicoca paradisíaca futura.

Lo que está claro es que no parte la idea de personas libres e inteligentes. O quizá me equivoque y así fuera... -Me equivoqué tantas veces que ya no me atrevo a asegurar nada.

Si obviamos toda la putrefacta palabrería y aniquilamos la inacabable jauría que de las tetas de Dios maman, nos encontramos con una idea hermosa y perfecta en su sencillez. Tan bella y simple como intangible. De ella temo que tan sólo quedemos sus artífices, y no somos hermosos, ni perfectos, ni bellos, ni sencillos.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre...