lunes, 7 de abril de 2008

Rumspringa

Ha sido un gran fin de semana. Ha venido mi hermano Pere de visita y hemos disfrutado un tiempo estupendo, pero esta mañana al llegar al trabajo todo estaba gris. Alguien ha dejado una ventana abierta y he sentido frío. Me encontré mal... muy mal. Parecía que llegaba el invierno en vez de esta maravillosa primavera de los días pasados.

Enseguida he recordado que la persona que superaba el malhumor con una tableta de chocolate se va. Nos va a dejar una amiga que no lo es fuera de este edificio oficial, pero que nos ha tratado como a hijos de casi su misma edad.

Es normal y hasta deseable que las cosas cambien, que las gentes se muevan...

Me cisco en las carreras profesionales, en el escalafón y en la seguridad laboral.

Vacío y tristeza.

lunes, 10 de marzo de 2008

Año 2000, llega el año 2000 y el milenio traerá...

Me costó tanto crear mis mundos...

Amanecer agarrado a Faulkner y morirme de sueño esperando para ver a Mary Lou. Pasear por el pueblo las noches de agosto. Fumar en los bancos. Tocar la guitarra frente al mar a las tres de la mañana. Leer a Hesse en los recreos del instituto y, al llegar la primavera, correr por las terreras con Domingo y Rocky.

Asomándonos a viejas cuevas sin atreverme a entrar. Comiendo anchoas y bebiendo "Casera" en los castilletes mineros, en las balsas abandonadas. Charlando con Doña María Cegarra. Subido a la azotea del "Hotel Galúa" mirando como se fundían el mar oscuro y el cielo gris, mientas comía un bocadillo. Escuchando a Bob Marley en el R8 de Ángel.

El sexo -por fin- en pareja y en cualquier sitio. Ir en coche y escuchar a mi grupo por la radio. Cada estudio de grabación un pequeño sueño.

Adaptarse a las circunstancias y sobrevivir con un sólo ápice más de alegría que mi padre.

Una cabaña y un alquimista. Marco Aurelio y los gnósticos. El desierto de California, Carlos, Don Juan, una lagartija con los ojos cosidos.

Minicuentos de Toray leidos mil veces, "Los Cinco", el ínclito Dragó, "Los Siete Secretos", tormentas de verano, Julio Verne, "El Corsario de Hierro", Salgari, Billy Wilder, Edgar Rice Burroughs...

Más de treinta años de laboriosa e inadvertida creación del yo que terminaron en el 2000. Desde allí hasta ahora: todo cuesta abajo.

Decían que sucumbiría el mundo, se colapsarían los ordenadores y llegaría el final.

Amigos, no eran simples agoreros. Sabían de lo que hablaban. Mi vida no ha sido igual desde entonces y temo que no vuelva a serlo.

No sé si tendrá relación con que acabara mis estudios universitarios y entrara en la vida real justo el año anterior (1999) al profetizado apocalipsis.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Pascual

Pensaba llamar uno de estos días a Pascual para ver a qué actividad extraescolar lleva a Belén. No lo había hecho todavía porque como habitualmente nos encontramos al llevar a las niñas al cole, pues pensé que la próxima vez...

Lo conocí en la universidad. Había sido profesor de autoescuela hasta que decidió estudiar para maestro, y dicho y hecho: dejó su trabajo, entró en la facultad de educación, terminó los estudios en el tiempo reglamentario, preparó la oposición, aprobó, y estuvo unos años trabajando como profesor de pedagogía terapeútica. Últimamente creo que estaba con los niños de primaria y se encargaba de la informática en su escuela.

Durante esos años, como maestro de educación especial, fué cuando nos reencontramos y echamos unas risas recordando nuestra exigüa pero siempre amistosa relación universitaria (me dejaba los apuntes y algún examen aprobé gracias a ellos... y a él).

Sí. Un tipo alto, grande y amistoso. El año pasado, en la fiesta de Navidad, al ir al colegio a disfrazar a Alejandra, nos encontramos otra vez: su hija y la mía resulta que son compañeras en educación infantil.

Tuvieron otro niño más o menos cuando nació Hugo, y de alguna forma casual -o causal- parecía que lleváramos vidas paralelas.

En una fiesta de cumpleaños, de una compañera de nuestras hijas, se acercó para decirme que la directora de su centro le había comentado que yo era un "borde" -o algo así. Me confesó haberle respondido que, servidor, tenía un especial sentido del humor, que habíamos sido compañeros y que no habría problemas, ya que la posible relación del centro conmigo, la llevaría él personalmente...

Y así hubiera sido, pero Pascual murió en el pasado puente de la Constitución. Con menos de cuarenta años el corazón se le paró. Ya no volveremos a cruzarnos a las ocho de la mañana en el patio, o en las celebraciones del colegio.

Me alegra haberte conocido. Espero sinceramente que estés en un sitio mejor.

No sé si será bueno o malo, pero no te olvidaré.